Me parece negligente de mi parte no haber hecho alusión a este asunto en lo que va del conflicto estudiantil. Si bien repruebo y condeno los desmanes y vandalismos que han acompañado a las multitudinarias marchas pacificas a lo largo de Chile; considero que no son nada en comparación a lo que históricamente los ciudadanos han hecho cuando se hallan molestos por algo. Si omitimos los manchados antecedentes históricos del ser humano (manchados con sangre), podemos comprender el porqué de la violencia que algunos grupos minoritarios llevan a cabo una y otra vez escudándose en las multitudes al fijarnos en la historia de segregación que tiene este país:
En Chile es prácticamente imposible encontrar a un ejecutivo tomándose una cerveza con el conserje que hace el aseo en la oficina.
En Chile es prácticamente imposible que el hijo del ejecutivo vaya al mismo colegio que el hijo del conserje.
En Chile es prácticamente imposible que ambos vivan a menos de dos barrios de distancia.
En Chile es muy difícil que el hijo del ejecutivo termine de conserje y el hijo del conserje termine de ejecutivo, sin importar lo estúpido que sea el hijo del ejecutivo, y sin importar el esfuerzo y capacidades del hijo del conserje.
Este determinismo tan marcado dependiente de la cuna en la que se nació es el hecho que molesta a mucha gente, y que provoca en otros sectores un sentimiento de impotencia tan grande que la frustración deviene en violencia.
¿Cómo se podría entonces eliminar la violencia en las manifestaciones?
Mejorando el sistema educativo desde el punto de vista cualitativo y de manera sistémica.
La idea sería que, aunque a muchos les pese, que el hijo del ejecutivo vaya al mismo colegio que el hijo del conserje, porque el colegio al cual va el hijo del conserje es la mejor educación que se puede encontrar en el país. Para lograr esto la única manera es que al conserje le salga gratis enviar a su hijo a ese colegio. Logicamente, como dijo nuestro "iluminado" presidente, nada es gratis, y por eso las familias que puedan pagar, deberían pagar con cargas impositivas. ¿Porqué esto? Porque muchos ejecutivos mienten respecto de su situación económica para aprovecharse de los sistemas de becas, pero al único ente que no se puede engañar es al servicio de impuestos internos.
¿Porqué no pueden entonces los privados hacerse cargo mediante copago, concesiones o subvenciones?
Porque la calidad debe ser la misma en el colegio de los hijos del ejecutivo y el conserje, que en el colegio al que el campesino y el del hacendado mandan a sus hijos. Ningún privado buscando el lucro se haría cargo de un colegio rural de ocho estudiantes, y esos ocho estudiantes merecen la misma calidad que los capitalinos.
En adición a esto, cuando el lucro es el verdadero objetivo, la educación deja de serlo, y no faltarán los inescrupulosos que no exigen a sus alumnos o que los exigen demasiado, a fin de que pase el siguiente pronto o tenerlos eternamente pagando. La educación es parte esencial de un proyecto de vida, y en el momento en que a alguien se lo estafa con "mercadería defectuosa" nada podrá nunca jamás devolverle los años de juventud mal invertidos. En resumen la educación de calidad es un derecho para todos los habitantes de Chile. ¿Pero porqué es un derecho? No podemos conformarnos con afirmaciones que suenan bien y podrían llegar a ser populistas. La educación es un derecho, y quizás el más importante luego del derecho a la vida, pues es lo único que garantiza la igualdad de oportunidades. Después, que cada quién se rasque con sus propias uñas.
Todos somos diferentes (viva la diversidad), y las recompensas que reciben las personas deben ser proporcionales a su responsabilidad, efectividad y esfuerzo (ojo, proporcional, no exponencial como hoy en día). No obstante, la única manera de garantizar que esa diferencia sea realmente justa, es la educación, que debería garantizar que todos partan igual de aventajados.
¿Y qué pasa con la libertad de elegir adonde pongo a estudiar a mis hijos?
La verdad es que les pido a todos quienes piensan así que reflexionen (ojalá no se cansen mucho), cuál es la libertad de elegir colegio que tiene una madre soltera cesante en un barrio marginal acerca de donde poner a sus hijos. No tienen libertad, pues actualmente la libertad está condicionada única y exclusivamente al dinero, y de ese modo, sus hijos irán a un peor colegio y por lo tanto tienen más probabilidades de mantenerse pobre por generaciones.
En resumen, esa libertad es libertinaje, pues se ha conseguido a costa de los abusos sistemáticos que ha cometido una casta sobre otra. Porque en Chile no hace sentido hablar de clases sociales, sino de castas, y en la peor de sus aplicaciones.
¿Es todo esto malo en sí mismo?
No. Sencillamente la endogamia de la casta gobernante (por el aislamiento histórico del Reyno de Chile y lo impresentable que resulta que la señorita se case con un roto), ha provocado su evidente desgaste y debilitamiento, y la segregación que ellos mismos fomentaron ahora les traiciona pues ya no tienen nada en común con el chileno promedio, sino optaron por ser un país dentro de otro país, vivir una realidad ideal y ajena, que les impide comprender en lo absoluto a sus "súbditos", dificultando hasta lo imposible cualquier tipo de comunicación efectiva. A eso hay que sumarle un rígido e hipócrita catolicismo que les impide ser grandes incluso en la maldad, forzándolos a una existencia ciega, culposa, tibia, hipócrita y mediocre. Su apego a lo estático de sus dogmas culturales y religiosos les impide afrontar los desafíos que los tiempos que vivimos exigen a las naciones, impidiendo la adaptación a nuevas situaciones. El problema de esto, es que lo que no se adapta, tarde o temprano, colapsa.
Por lo tanto, tenemos una clase gobernante perpetuada y decadente, amparada en un sistema que dificulta enormemente que el talento verdadero, independientemente de donde venga, sea potenciado y aprovechado de manera provechosa para el país.
Ese es el verdadero problema, la manera en que se obstruye la potenciación de la sociedad, el engrandecimiento de la nación, la posibilidad de aprovechar los saltos cuánticos y el potencial surgimiento de grandes personajes, sólo porque un grupúsculo de inútiles (no muy subversivos sino que derechamente inoperantes), quieren seguir al timón cueste lo que cueste y sin mérito alguno más que el linaje, que les proporciona oportunidades que el resto no tiene, o el oportunismo se los parásitos que se unieron a la institución adecuada en el momento justo.
El problema no es la justicia o injusticia del modelo, sino cómo se desperdicia el talento para perpetuar una estirpe débil, debilitando de esta manera a la nación en su totalidad, en vez de buscar su engrandecimiento.
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lunes, octubre 24, 2011
martes, marzo 02, 2010
El Terremoto Moral Chileno
Muchos parten con un clichè: "Chile es un país sísmico...". En esta ocasión quiero partir con otra frase prefabricada: "Chile es un país solidario".
Acabo de escuchar (Televisión Nacional de Chile 23:00 aprox.) un testimonio de un caballero en Talcahuano, una ciudad que fue devastada por el Tsunami. Decía que el Chile auténtico yacía latente bajo nuestras narices, que lo real es lo que ocurrió durante estas noches en las ciudades de la región del Bío-Bío: vecinos peleando a balazos por apoderarse de lo que el otro tenía, en vez de compartir. Eso, dijo él, es la consecuencia de la mala manera o ausencia total de educación de gran parte de la población.
Ese hombre, desde la claridad que sólo es capaz de otorgar el infierno, desnudó completamente la realidad nacional, pero tendemos a hacer la vista gorda a aquello que no deseamos ver.
La realidad es completamente opuesta a la del país solidario. Éste, el "Lado B" de Chile, consiste en una horda de individuos que son completamente insensibles al sufrimiento ajeno y que está dispuesto a cualquier cosa en contra de quien sea con tal de obtener provecho para sí mismos.
El terremoto, más allá de ser un hecho tan ominoso que es imposible de describir con nuestro lenguaje, fue una rasgadura en la cáscara de hipocresía en la que nuestro país se escudaba para poder mirarse a sí mismo sin sentir náuseas.
Es necesario reflexionar entonces sobre la educación. La fracción más importante de la educación que recibe un ser humano es la que recibe de sus padres durante los primeros años de existencia.
Es esa precisamente la que está fallando. Actualmente nadie enseña a sus hijos explicando porqué algo es bueno o porqué algo es malo, y es frecuente que se transmita a las nuevas generaciones valores totalmente trastocados. Sin ir mas lejos, se entrevistó a un padre que estaba saqueando junto a su hijo y se le preguntó cuál era la justificación para robar descaradamente algo totalmente superfluo e innecesario para la supervencia. Por respuesta se tuvo "Es pa' sobrevivir no más". Se le insistió en que eso no era un motivo, que no estaban robando víveres, y se les pidió una justificación válida, y se obtuvo la misma respuesta ciega e idiota, idéntica palabra por palabra, con una incapacidad total de profundizar en la argumentación.
Puerto Príncipe fue devastado por un terremoto que fue 800 veces menor que el ocurrido en Concepción (De hecho, me parece que mi propia ciudad, a cerca de 600 kms del epicentro, fue afectada con una intensidad más o menos similar o incluso superior al sismo haitiano y el saldo fue de un puñado de edificios con daños y aproximadamente 4 muertos). Los infantes de marina chilenos que fueron desplegados en Talcahuano venían regresando de Haití. Al entrevistarlos manifestaron que la gente acá era más difícil de controlar que en Haití, y que se hallaban profundamente decepcionados de sus propios compatriotas. Sin embargo, destacaron que la gente realmente humilde (pescadores, campesinos, etc.), que durante la dictadura tuvieron relaciones antagónicas con las fuerzas armadas, ahora se alegraban profundamente al verlos y colaboraban activamente con ellos, a diferencia de una clase totalmente de individuos, originarios de todas las clases sociales (usando criterios económicos) y que más que seres humanos parecen una jauría de hienas.
¿Cómo es posible que alguien sea capaz de atacar e intentar desvalijar a los carros de bomberos que acudían con suma urgencia a rescatar gente y apagar los enormes incendios que habían por toda Concepción? ¿Cómo es posible que ataquen una municipalidad donde se estaba coordinando la ayuda, o que se ataque un camión cisterna que repartía agua a cada casa equitativamente? Esos hechos efectivamente ocurrieron, y tras superar los parangones de cada una de la gama de emociones del ser humano, lo único que resta es la más absoluta perplejidad.
En nuestro país se le dice flaite a algo o alguien de escasa categoría, en un sentido despectivo y muchas veces usando un criterio económico. Lamento usar una expresión tan poco docta, pero me parece adecuado para denominar a un tipo de ser que no pertenece a un grupo humano vulgarmente denominado como vulgo, sino que está muy por debajo de eso. El flaite es esencialmente un ser humano que no tiene modales, que usa la violencia cuando no es necesario, que carece totalmente de educación y que es heredero de una cultura y moral prácticamente carcelaria. Son una afrenta para los sueños de la mayoría de la gente de escasos recursos económicos, que con mucho esfuerzo y humildad se gana el pan cada día con enormes sacrificios.
Son todo aquello que no debería ser.
Pero alto. El flaite no sólo es un individuo que ostenta la marca de sus zapatillas y polera como si fueran íconos o fetiches tribales, que en vez de ayudar a sacar a los agónicos supervivientes de un edificio derrumbado, se dedica a desvalijar los objetos de valor de los apartamentos en ruinas. El flaite es también aquél que en traje y corbata, tras pasar por la universidad, construye edificios con materiales que no cumplen la normativa de seguridad para incrementar sus beneficios; es aquél que tras una máscara de civilidad se junta con sus pares de la "competencia" para confabularse y establecer los mismos precios usureros en los fármacos en sus respectivas cadenas de farmacias; son los dueños de una empresa de transportes que piden a los dos conductores de un bus que sufrió un accidente y cayó a una grieta de 12 metros causada por el terremoto, que se queden en la mitad de la nada custodiando el bus accidentado por cuatro días, sin agua, víveres o comunicación, en vez de rescatarlos, asistirlos y facilitarles contactar a sus familias, o como se pudo ver, quien saquea en una enorme camioneta de lujo enormes cantidades de cosas de un supermercado.
La educación que imparte el estado no es efectiva precisamente porque la educación más primordial, la paternal, es ineficiente, inexistente o incluso abiertamente perversa.
Bienvenidos a Chile, país de doble estándar y en donde el saqueo ha sido ininterrumpido desde la llegada de los conquistadores españoles. En ese sentido, su mentalidad sigue perpetuada, latente en la mente de muchos aún: Tu oro o tu vida.
Tras el shock, estos días han sido profundamente tristes y amargas. Y pese a que era consciente de la realidad, no he podido dejar de sentir una sensación de decepción y vergüenza inconmensurable. Sólo puedo esperar que la obviedad y el descaro con que fueron cometidas las atrocidades logre desencadenar de una vez por todas una revolución, una reforma en la trama misma de la idiosincrasia de mi país y vengan así días mejores.
Acabo de escuchar (Televisión Nacional de Chile 23:00 aprox.) un testimonio de un caballero en Talcahuano, una ciudad que fue devastada por el Tsunami. Decía que el Chile auténtico yacía latente bajo nuestras narices, que lo real es lo que ocurrió durante estas noches en las ciudades de la región del Bío-Bío: vecinos peleando a balazos por apoderarse de lo que el otro tenía, en vez de compartir. Eso, dijo él, es la consecuencia de la mala manera o ausencia total de educación de gran parte de la población.
Ese hombre, desde la claridad que sólo es capaz de otorgar el infierno, desnudó completamente la realidad nacional, pero tendemos a hacer la vista gorda a aquello que no deseamos ver.
La realidad es completamente opuesta a la del país solidario. Éste, el "Lado B" de Chile, consiste en una horda de individuos que son completamente insensibles al sufrimiento ajeno y que está dispuesto a cualquier cosa en contra de quien sea con tal de obtener provecho para sí mismos.
El terremoto, más allá de ser un hecho tan ominoso que es imposible de describir con nuestro lenguaje, fue una rasgadura en la cáscara de hipocresía en la que nuestro país se escudaba para poder mirarse a sí mismo sin sentir náuseas.
Es necesario reflexionar entonces sobre la educación. La fracción más importante de la educación que recibe un ser humano es la que recibe de sus padres durante los primeros años de existencia.
Es esa precisamente la que está fallando. Actualmente nadie enseña a sus hijos explicando porqué algo es bueno o porqué algo es malo, y es frecuente que se transmita a las nuevas generaciones valores totalmente trastocados. Sin ir mas lejos, se entrevistó a un padre que estaba saqueando junto a su hijo y se le preguntó cuál era la justificación para robar descaradamente algo totalmente superfluo e innecesario para la supervencia. Por respuesta se tuvo "Es pa' sobrevivir no más". Se le insistió en que eso no era un motivo, que no estaban robando víveres, y se les pidió una justificación válida, y se obtuvo la misma respuesta ciega e idiota, idéntica palabra por palabra, con una incapacidad total de profundizar en la argumentación.
Puerto Príncipe fue devastado por un terremoto que fue 800 veces menor que el ocurrido en Concepción (De hecho, me parece que mi propia ciudad, a cerca de 600 kms del epicentro, fue afectada con una intensidad más o menos similar o incluso superior al sismo haitiano y el saldo fue de un puñado de edificios con daños y aproximadamente 4 muertos). Los infantes de marina chilenos que fueron desplegados en Talcahuano venían regresando de Haití. Al entrevistarlos manifestaron que la gente acá era más difícil de controlar que en Haití, y que se hallaban profundamente decepcionados de sus propios compatriotas. Sin embargo, destacaron que la gente realmente humilde (pescadores, campesinos, etc.), que durante la dictadura tuvieron relaciones antagónicas con las fuerzas armadas, ahora se alegraban profundamente al verlos y colaboraban activamente con ellos, a diferencia de una clase totalmente de individuos, originarios de todas las clases sociales (usando criterios económicos) y que más que seres humanos parecen una jauría de hienas.
¿Cómo es posible que alguien sea capaz de atacar e intentar desvalijar a los carros de bomberos que acudían con suma urgencia a rescatar gente y apagar los enormes incendios que habían por toda Concepción? ¿Cómo es posible que ataquen una municipalidad donde se estaba coordinando la ayuda, o que se ataque un camión cisterna que repartía agua a cada casa equitativamente? Esos hechos efectivamente ocurrieron, y tras superar los parangones de cada una de la gama de emociones del ser humano, lo único que resta es la más absoluta perplejidad.
En nuestro país se le dice flaite a algo o alguien de escasa categoría, en un sentido despectivo y muchas veces usando un criterio económico. Lamento usar una expresión tan poco docta, pero me parece adecuado para denominar a un tipo de ser que no pertenece a un grupo humano vulgarmente denominado como vulgo, sino que está muy por debajo de eso. El flaite es esencialmente un ser humano que no tiene modales, que usa la violencia cuando no es necesario, que carece totalmente de educación y que es heredero de una cultura y moral prácticamente carcelaria. Son una afrenta para los sueños de la mayoría de la gente de escasos recursos económicos, que con mucho esfuerzo y humildad se gana el pan cada día con enormes sacrificios.
Son todo aquello que no debería ser.
Pero alto. El flaite no sólo es un individuo que ostenta la marca de sus zapatillas y polera como si fueran íconos o fetiches tribales, que en vez de ayudar a sacar a los agónicos supervivientes de un edificio derrumbado, se dedica a desvalijar los objetos de valor de los apartamentos en ruinas. El flaite es también aquél que en traje y corbata, tras pasar por la universidad, construye edificios con materiales que no cumplen la normativa de seguridad para incrementar sus beneficios; es aquél que tras una máscara de civilidad se junta con sus pares de la "competencia" para confabularse y establecer los mismos precios usureros en los fármacos en sus respectivas cadenas de farmacias; son los dueños de una empresa de transportes que piden a los dos conductores de un bus que sufrió un accidente y cayó a una grieta de 12 metros causada por el terremoto, que se queden en la mitad de la nada custodiando el bus accidentado por cuatro días, sin agua, víveres o comunicación, en vez de rescatarlos, asistirlos y facilitarles contactar a sus familias, o como se pudo ver, quien saquea en una enorme camioneta de lujo enormes cantidades de cosas de un supermercado.
La educación que imparte el estado no es efectiva precisamente porque la educación más primordial, la paternal, es ineficiente, inexistente o incluso abiertamente perversa.
Bienvenidos a Chile, país de doble estándar y en donde el saqueo ha sido ininterrumpido desde la llegada de los conquistadores españoles. En ese sentido, su mentalidad sigue perpetuada, latente en la mente de muchos aún: Tu oro o tu vida.
Tras el shock, estos días han sido profundamente tristes y amargas. Y pese a que era consciente de la realidad, no he podido dejar de sentir una sensación de decepción y vergüenza inconmensurable. Sólo puedo esperar que la obviedad y el descaro con que fueron cometidas las atrocidades logre desencadenar de una vez por todas una revolución, una reforma en la trama misma de la idiosincrasia de mi país y vengan así días mejores.
martes, junio 23, 2009
Economía: Una pequeña crisis para la humanidad, pero una gran crisis para Chile
Actualmente nos hallamos sumidos en una crisis económica global de proporciones, en donde todos los países se aferraron a la economía China para no irse a pique. Algunos dicen que estamos en el fondo, otros que ya estamos por salir.
Sin embargo, el título de éste artículo no hace referencia a la actual crisis económica, sino a una que a mi juicio, tarde o temprano podría llegar a colapsar la estructura comercial chilena en caso de no tomarse medidas. La principal causa de esta crisis será la incapacidad de pago los deudores.
Crédito y Débito comparten raíces etimológicas con Creer y Deber. Las casas comerciales están olvidando esto. Sólo ven una cara de la moneda, el deber del deudor. Sin embargo, pasan por alto que el crédito es creer en la capacidad de la gente para devolver el dinero y pagar el interés, no se fijan de que en ultima instancia cero es cero, de que no se puede extraer dinero de alguien que nada tiene y ya no puede deberle a nadie. Creen que finalmente la justicia los obligará a pagar. Pero ni la justicia puede obligar a pagar a alguien que en verdad nada tiene.
Acabo de leer una presentación del Banco Central relacionada con la deuda de consumo en los hogares chilenos (PDF) publicado en abril del 2009. Es necesario aclarar que esto me merece mis dudas, ya que la gente en las encuestas tiende a mentir, por ejemplo, en este caso, para que no lo acosen y hostiguen sus acreedores.
En ella se puede apreciar que hay un incremento sostenido en la razón de endeudamiento de los hogares chilenos, incrementando cada vez más la deuda de consumo no bancaria, principalmente a causa del incremento del endeudamiento en casas comerciales, que representa el 37% de la deuda no bancaria.
Como hecho anecdótico, la deuda automotriz constituye un 15% de la deuda no bancaria y la deuda universitaria también corresponde a la misma fracción: un 15%. Desde el 2001 el monto de la deuda universitaria se ha mantenido prácticamente constante, a diferencia de la deuda en casas comerciales, que el 2001 era de aproximadamente un tercio de lo adeudado a las universidades y que ahora corresponde a un poco más del doble.
Retomando la línea central de argumentación, pese a que aún los chilenos se endeúdan principalmente con los bancos (53% de la deuda de consumo total) la diferencia es demasiado estrecha respecto del endeudamiento no bancario, a diferencia del escenario observado en el 2001, en el cual aproximadamente 2/3 de la deuda de consumo era bancaria.
Por otro lado, el 57,8% de los hogares del Estrato 1 (deciles más bajos) poseen deudas de consumo, cuya mediana es de $429.830. En el caso del Estrato 2 (decil 6,7 y 8), el 68,6% de los hogares tiene deudas de consumo, y su mediana es de $865.681.
Si no me equivoco en interpretar una tabla (pues para mi gusto está pesimamente hecha), con los niveles de cesantía actuales, un 25% de los hogares tienen deuda en riesgo.
Las conclusiones del informe son las siguientes:
El punto dos me parece una afirmación que se equilibra entre lo inmoral y lo estúpido. ¿Cómo pretender que una familia pobre se endeude igual que una familia adinerada? La deuda es algo bueno en la medida de que uno pueda pagarla. Si las familias socialmente más vulnerables adquirieran la misma deuda que una adinerada lo más probable es que terminaría en la ruina. Creo que no vale la pena comentar más al respecto, pues me parece bastante obvio.
En el tercer punto me parece importante.
El cuarto punto es un fenómeno coyuntural, causado principalmente por la recesión global y que una vez concluida la crisis, comenzará a acelerarse nuevamente.
El quinto punto también me parece importantísimo, aunque también depende de la contingencia actual.
[El] Proceso de profundización [de la deuda de consumo] acentúa los riesgos crediticios, riesgos que deben ser manejados con prudencia por lo agentes involucrados
La deuda de consumo total ha incrementado exponencialmente desde el 2001. La deuda de consumo con los bancos ha incrementado en magnitud, pero su importancia relativa ha ido decreciendo en comparación con el incremento del endeudamiento no bancario, principalmente con las casas comerciales.
Si el escenario se mantiene, ¿A dónde podría ir a parar esto?
Al colapso del rubro del retail, un reposicionamiento de los bancos como entidades crediticias, una disminución de la deuda de consumo, y a otra cosa más: Quedará en evidencia la desigualdad económica real.
La gente no podrá pagar a las casas comerciales, sencillamente no tendrá más dinero. El número de gente en DICOM ya es alarmante, y la morosidad que ya tienen algunas instituciones educacionales bordea el tercio de sus estudiantes. La gente no tendrá más dinero, habría embargos, más gente en DICOM, gente en la ruina, en situación de calle, descontento popular.
Esto ocurriría en todos los Estratos, pero principalmente en el de menores ingresos.
Las casas comerciales al no recuperar el dinero, podrían enfrentarse a pérdidas importantísimas, que podrían culminar en quiebras, cambios de posesión, caídas en la bolsa, despidos masivos, aumento del desempleo, etc.
La banca se vería afectada, pero en menor grado, ya que los hogares privados no son los únicos pilares de la Banca, sino que utilizan a las empresas, al estado y otro tipo de artimañas financieras para alimentar sus arcas. Además, la banca es mucho más escrupulosa a la hora de otorgar prestamos, aunque he visto casos de bancos ofreciendo créditos de consumo, pero negando créditos a emprendedores capaces que desean poner en marcha su primera empresa. Tendrían un repunte más rápido, debido a que se transformarían en las instituciones crediticias que quedarían en pie.
Luego de esto menos gente podrá optar a crédito, lo que frenaría en parte la economía nacional, aunque no tanto, puesto que el fuerte de Chile son las exportaciones. El mercado experimentaría un descenso en la demanda, ya que la gente no podrá, o tendrá dificultades para endeudarse y así consumir. Ante esta eventualidad, el Banco Central podría bajar la tasa de interés, con el fin de reactivar la economía, pero está la posibilidad de que la banca sencillamente no quiera aumentar el número de prestamos que otorga.
En este momento nos encontramos con un problema que es importante y que me parece que actualmente no se le ha dado la debida importancia: ¿Al estimar el poder adquisitivo de un individuo o familia ha de considerarse o no su capacidad de endeudamiento?
En este momento me confieso ignorante, no me manejo con tanta profundidad en estos temas, no sé si efectivamente se considera o no.
Sin embargo está claro que la gente tiene un concepto de poder adquisitivo no cuantitativo en su cabeza. Una idea vaga, que no estaría ya basada en sus ingresos, puesto que los ingresos ya no tienen una relación tan directa con lo que son capaces de comprar. La experiencia personal o concepto mental de poder adquisitivo está ligada, tal como el nombre lo indica, a lo la gente es capaz de comprar inmediatamente, independientemente de que actualmente haya una menor incidencia del factor ingresos en esta sensación, hecho que se debe principalmente a la capacidad de acceso a crédito.
Mi opinión es que el crédito distorsiona y nubla el razonamiento de la gente, pues el crédito genera la sensación falsa de que se pueden comprar cosas inmediatamente, una sensación de poder adquisitivo que es más bien ilusoria. Sin embargo, esta sensación no siempre se ve acompañada de un razonamiento acerca de la posibilidad de pagar la deuda, o quizás sí, pero la persona experimentaría un "evadirse de las consecuencias", promovido por la gratificación inmediata, por el ansia de despliegue de poder (que me parece ilusorio), hecho que se ve aún más potenciado por la tecnificación del marketing a niveles que rayan en lo alarmante, puesto que hacen dudar sobre la capacidad de autodeterminación de ciertos segmentos de la población al ser influídos por el marketing de alta eficiencia.
El marketing ha llegado a un punto en el cual quizás lo que menos hace es exaltar las propiedades positivas de un producto, sino que se ha constituído como una metodología psicológica para implantar necesidades en el subconciente, para insertar sugestiones, mediante la alusión a apetitos del ser humano que muchas veces no tienen la más mínima relación con le producto en cuestión. Los ejemplos típicos son las mujeres en los anuncios de cerveza. Sin embargo, cabe mencionar cadenas de comida rápida que promocionan su comida como "entretenida" para que los hijos obliguen a sus padres a comprar, o la vinculación de vinos y cervezas con momentos sociales gratos. ¿Dónde ha quedado el sabor de las bebidas y alimentos en estos anuncios? Ha desaparecido, buscando la mejor manera de utilizar impulsos sexuales en adultos y jóvenes, e impulsos lúdicos en infantes y jóvenes. (Esto nos lleva a la presión que algunos padres sienten muchas veces al verse incapaces de proveer a sus hijos con lo que desean, pues desean que sus hijos tengan más de lo que ellos tuvieron, conduciéndolos al crédito)
El marketing ataca los puntos débiles de insatisfacción o de apetito insaciable del ser humano, echando mano a lo más básico y lo irracional. Ante esto, la población con menos educación es más susceptible a la influencia psicológica del marketing, de ningún modo porque tengan menos capacidades, sino porque en general no han tenido oportunidades de orientación, de acceder a información que lo ayude a tener una mejor visión y comprensión global del medio y finalmente porque al tener menor escolaridad no han hecho rutinarios patrones de pensamiento complejos y críticos. Reitero, en general, no digo que todos. En esta categoría, si observamos bien, caen también los niños y jovenes, que no han terminado su formación o que recién la empiezan, y esto en todos los estratos sociales. Ellos presionarían a sus padres para obtener lo que el marketing les ofrece con astucias, y los padres para evitar sentimientos de culpa, muchas veces acceden a sus peticiones, por descabelladas que sean.
Volviendo a lo central, me parece que la gente vive en una halucinacion colectiva producida en gran medida por el crédito y promovida por el marketing, que incentiva superficiales delirios de grandeza. Si llegara a ocurrir un fenómeno como ese, quedaría de manifiesto la realidad económica del país. Una persona que gana el sueldo mínimo ya no podrá comprar zapatillas Nike o pagar televisión satelital. Se notarán y profundizarán las diferencias sociales una vez más y quedaría en evidencia la desigualdad real, se derrumbaría esta mascarada hipócrita, caería esta halucinación masiva. Se sentiría la pobreza real y quedaría en evidencia el fracaso de la política económica. Con este escenario, no porque el pobre pueda acceder a lo mismo que el rico significa que es menos pobre, a largo plazo sigue siendo pobre, y todo el mundo se venda los ojos ante este hecho. Y no digo esto en sentido peyorativo, sino que me parece que gran parte de lo que se considera hoy como progreso no es más que una ilusión hipócrita, un error cruel, que puede tener consecuencias atroces.
Por un lado, caería un sistema hipócrita, en donde todos quieren ver sólo lo bueno y se rehúsan a mirar lo malo. Pero por otro, el costo humano, las repercusiones en miles de personas serían catastróficas.
Silent Enigma
Sin embargo, el título de éste artículo no hace referencia a la actual crisis económica, sino a una que a mi juicio, tarde o temprano podría llegar a colapsar la estructura comercial chilena en caso de no tomarse medidas. La principal causa de esta crisis será la incapacidad de pago los deudores.
Crédito y Débito comparten raíces etimológicas con Creer y Deber. Las casas comerciales están olvidando esto. Sólo ven una cara de la moneda, el deber del deudor. Sin embargo, pasan por alto que el crédito es creer en la capacidad de la gente para devolver el dinero y pagar el interés, no se fijan de que en ultima instancia cero es cero, de que no se puede extraer dinero de alguien que nada tiene y ya no puede deberle a nadie. Creen que finalmente la justicia los obligará a pagar. Pero ni la justicia puede obligar a pagar a alguien que en verdad nada tiene.
Acabo de leer una presentación del Banco Central relacionada con la deuda de consumo en los hogares chilenos (PDF) publicado en abril del 2009. Es necesario aclarar que esto me merece mis dudas, ya que la gente en las encuestas tiende a mentir, por ejemplo, en este caso, para que no lo acosen y hostiguen sus acreedores.
En ella se puede apreciar que hay un incremento sostenido en la razón de endeudamiento de los hogares chilenos, incrementando cada vez más la deuda de consumo no bancaria, principalmente a causa del incremento del endeudamiento en casas comerciales, que representa el 37% de la deuda no bancaria.
Como hecho anecdótico, la deuda automotriz constituye un 15% de la deuda no bancaria y la deuda universitaria también corresponde a la misma fracción: un 15%. Desde el 2001 el monto de la deuda universitaria se ha mantenido prácticamente constante, a diferencia de la deuda en casas comerciales, que el 2001 era de aproximadamente un tercio de lo adeudado a las universidades y que ahora corresponde a un poco más del doble.
Retomando la línea central de argumentación, pese a que aún los chilenos se endeúdan principalmente con los bancos (53% de la deuda de consumo total) la diferencia es demasiado estrecha respecto del endeudamiento no bancario, a diferencia del escenario observado en el 2001, en el cual aproximadamente 2/3 de la deuda de consumo era bancaria.
Por otro lado, el 57,8% de los hogares del Estrato 1 (deciles más bajos) poseen deudas de consumo, cuya mediana es de $429.830. En el caso del Estrato 2 (decil 6,7 y 8), el 68,6% de los hogares tiene deudas de consumo, y su mediana es de $865.681.
Si no me equivoco en interpretar una tabla (pues para mi gusto está pesimamente hecha), con los niveles de cesantía actuales, un 25% de los hogares tienen deuda en riesgo.
Las conclusiones del informe son las siguientes:
- Proceso de profundización de deuda de consumo, en especial no bancaria, con importantes beneficios para los hogares en términos de suavizar consumo, permitir inversiones en educación entre otros.
- No obstante lo anterior, deuda es aún más desigual que ingreso de los hogares.
- Proceso de profundización también acentúa los riesgos crediticios, riesgos que deben ser manejados con prudencia por lo agentes involucrados.
- En el escenario actual se ve una desaceleración de la deuda de consumo, en un contexto de menores tasas.
- En paralelo aumenta el grado de stress financiero de los hogares, enfrentados a mayores niveles de desempleo.
El punto dos me parece una afirmación que se equilibra entre lo inmoral y lo estúpido. ¿Cómo pretender que una familia pobre se endeude igual que una familia adinerada? La deuda es algo bueno en la medida de que uno pueda pagarla. Si las familias socialmente más vulnerables adquirieran la misma deuda que una adinerada lo más probable es que terminaría en la ruina. Creo que no vale la pena comentar más al respecto, pues me parece bastante obvio.
En el tercer punto me parece importante.
El cuarto punto es un fenómeno coyuntural, causado principalmente por la recesión global y que una vez concluida la crisis, comenzará a acelerarse nuevamente.
El quinto punto también me parece importantísimo, aunque también depende de la contingencia actual.
[El] Proceso de profundización [de la deuda de consumo] acentúa los riesgos crediticios, riesgos que deben ser manejados con prudencia por lo agentes involucrados
La deuda de consumo total ha incrementado exponencialmente desde el 2001. La deuda de consumo con los bancos ha incrementado en magnitud, pero su importancia relativa ha ido decreciendo en comparación con el incremento del endeudamiento no bancario, principalmente con las casas comerciales.
Si el escenario se mantiene, ¿A dónde podría ir a parar esto?
Al colapso del rubro del retail, un reposicionamiento de los bancos como entidades crediticias, una disminución de la deuda de consumo, y a otra cosa más: Quedará en evidencia la desigualdad económica real.
La gente no podrá pagar a las casas comerciales, sencillamente no tendrá más dinero. El número de gente en DICOM ya es alarmante, y la morosidad que ya tienen algunas instituciones educacionales bordea el tercio de sus estudiantes. La gente no tendrá más dinero, habría embargos, más gente en DICOM, gente en la ruina, en situación de calle, descontento popular.
Esto ocurriría en todos los Estratos, pero principalmente en el de menores ingresos.
Las casas comerciales al no recuperar el dinero, podrían enfrentarse a pérdidas importantísimas, que podrían culminar en quiebras, cambios de posesión, caídas en la bolsa, despidos masivos, aumento del desempleo, etc.
La banca se vería afectada, pero en menor grado, ya que los hogares privados no son los únicos pilares de la Banca, sino que utilizan a las empresas, al estado y otro tipo de artimañas financieras para alimentar sus arcas. Además, la banca es mucho más escrupulosa a la hora de otorgar prestamos, aunque he visto casos de bancos ofreciendo créditos de consumo, pero negando créditos a emprendedores capaces que desean poner en marcha su primera empresa. Tendrían un repunte más rápido, debido a que se transformarían en las instituciones crediticias que quedarían en pie.
Luego de esto menos gente podrá optar a crédito, lo que frenaría en parte la economía nacional, aunque no tanto, puesto que el fuerte de Chile son las exportaciones. El mercado experimentaría un descenso en la demanda, ya que la gente no podrá, o tendrá dificultades para endeudarse y así consumir. Ante esta eventualidad, el Banco Central podría bajar la tasa de interés, con el fin de reactivar la economía, pero está la posibilidad de que la banca sencillamente no quiera aumentar el número de prestamos que otorga.
En este momento nos encontramos con un problema que es importante y que me parece que actualmente no se le ha dado la debida importancia: ¿Al estimar el poder adquisitivo de un individuo o familia ha de considerarse o no su capacidad de endeudamiento?
En este momento me confieso ignorante, no me manejo con tanta profundidad en estos temas, no sé si efectivamente se considera o no.
Sin embargo está claro que la gente tiene un concepto de poder adquisitivo no cuantitativo en su cabeza. Una idea vaga, que no estaría ya basada en sus ingresos, puesto que los ingresos ya no tienen una relación tan directa con lo que son capaces de comprar. La experiencia personal o concepto mental de poder adquisitivo está ligada, tal como el nombre lo indica, a lo la gente es capaz de comprar inmediatamente, independientemente de que actualmente haya una menor incidencia del factor ingresos en esta sensación, hecho que se debe principalmente a la capacidad de acceso a crédito.
Mi opinión es que el crédito distorsiona y nubla el razonamiento de la gente, pues el crédito genera la sensación falsa de que se pueden comprar cosas inmediatamente, una sensación de poder adquisitivo que es más bien ilusoria. Sin embargo, esta sensación no siempre se ve acompañada de un razonamiento acerca de la posibilidad de pagar la deuda, o quizás sí, pero la persona experimentaría un "evadirse de las consecuencias", promovido por la gratificación inmediata, por el ansia de despliegue de poder (que me parece ilusorio), hecho que se ve aún más potenciado por la tecnificación del marketing a niveles que rayan en lo alarmante, puesto que hacen dudar sobre la capacidad de autodeterminación de ciertos segmentos de la población al ser influídos por el marketing de alta eficiencia.
El marketing ha llegado a un punto en el cual quizás lo que menos hace es exaltar las propiedades positivas de un producto, sino que se ha constituído como una metodología psicológica para implantar necesidades en el subconciente, para insertar sugestiones, mediante la alusión a apetitos del ser humano que muchas veces no tienen la más mínima relación con le producto en cuestión. Los ejemplos típicos son las mujeres en los anuncios de cerveza. Sin embargo, cabe mencionar cadenas de comida rápida que promocionan su comida como "entretenida" para que los hijos obliguen a sus padres a comprar, o la vinculación de vinos y cervezas con momentos sociales gratos. ¿Dónde ha quedado el sabor de las bebidas y alimentos en estos anuncios? Ha desaparecido, buscando la mejor manera de utilizar impulsos sexuales en adultos y jóvenes, e impulsos lúdicos en infantes y jóvenes. (Esto nos lleva a la presión que algunos padres sienten muchas veces al verse incapaces de proveer a sus hijos con lo que desean, pues desean que sus hijos tengan más de lo que ellos tuvieron, conduciéndolos al crédito)
El marketing ataca los puntos débiles de insatisfacción o de apetito insaciable del ser humano, echando mano a lo más básico y lo irracional. Ante esto, la población con menos educación es más susceptible a la influencia psicológica del marketing, de ningún modo porque tengan menos capacidades, sino porque en general no han tenido oportunidades de orientación, de acceder a información que lo ayude a tener una mejor visión y comprensión global del medio y finalmente porque al tener menor escolaridad no han hecho rutinarios patrones de pensamiento complejos y críticos. Reitero, en general, no digo que todos. En esta categoría, si observamos bien, caen también los niños y jovenes, que no han terminado su formación o que recién la empiezan, y esto en todos los estratos sociales. Ellos presionarían a sus padres para obtener lo que el marketing les ofrece con astucias, y los padres para evitar sentimientos de culpa, muchas veces acceden a sus peticiones, por descabelladas que sean.
Volviendo a lo central, me parece que la gente vive en una halucinacion colectiva producida en gran medida por el crédito y promovida por el marketing, que incentiva superficiales delirios de grandeza. Si llegara a ocurrir un fenómeno como ese, quedaría de manifiesto la realidad económica del país. Una persona que gana el sueldo mínimo ya no podrá comprar zapatillas Nike o pagar televisión satelital. Se notarán y profundizarán las diferencias sociales una vez más y quedaría en evidencia la desigualdad real, se derrumbaría esta mascarada hipócrita, caería esta halucinación masiva. Se sentiría la pobreza real y quedaría en evidencia el fracaso de la política económica. Con este escenario, no porque el pobre pueda acceder a lo mismo que el rico significa que es menos pobre, a largo plazo sigue siendo pobre, y todo el mundo se venda los ojos ante este hecho. Y no digo esto en sentido peyorativo, sino que me parece que gran parte de lo que se considera hoy como progreso no es más que una ilusión hipócrita, un error cruel, que puede tener consecuencias atroces.
Por un lado, caería un sistema hipócrita, en donde todos quieren ver sólo lo bueno y se rehúsan a mirar lo malo. Pero por otro, el costo humano, las repercusiones en miles de personas serían catastróficas.
Silent Enigma
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