martes, mayo 02, 2006

Los azarosos e incontrolables designios de la vida.

De vuelta a las canchas...
Luego de pasar un par de meses de perdición en los vicios y la cacería, puedo decir que ya estoy completamente adaptado a la soledad.
Escasa importancia tienen para mí los sentimientos ajenos en esta etapa de mi vida... Estoy siendo un ente entrópico y no tengo ningúna objeción ética para con ello. Voy por el mundo sencillamente siguiendo mis propios impulsos y sin consideración. La gente no dudaría dos veces antes de herirme por satisfacer sus deseos inmediatos.
Hay momentos en que denuevo regresa la melancolía y el vacío me atormenta, pero me pierdo en la música, la filosofía, la escritura, el ejercicio físico y la melancolía se apacigua y hago las paces con el abismo.
Escribí algunas canciones en inglés hace unos días, pero es muy difícil componerle música a letras peexistentes, así que empecé a componer, a parte, otras cosas en la guitarra, en la medida que la inspiración me lo permite.
Hay una persona que desea hacerme abandonar el camino del caos y por la cual estoy considerándolo seriamente.
Esa persona me exige cosas y no sé si las retribuye de la misma forma... Estoy confundido al respecto. ¿Valdrá la pena sacrificar mi libertad (o libertinaje, no me arrugo en admitirlo) por una persona en la que no sé si confiar?
Creo que el pasado para ella es como un bolso pesadísimo que arrastra cada día y de él salen fantasmas que le hacen recordar, o peor aun, fantasmas con los que quizás ella aún conviva, o fantasmas que ella se niega a dejar atrás.
Tengo que convencerla de que deje atrás ese bolso y que le prenda fuego hasta que sólo queden cenizas.
¡Maldita química! No puede importarme... No DEBE importarme... Aun no debo sentir.
Pero al dejar la perdición las cosas empiezan a importar. Al dejar el juego caótico y destructivo, para centrarse en un solo foco, ese foco empieza a cobrar importancia y las cosas que importan, aunque no lo merezcan, pueden al principio empezar a molestar e incomodar, para eventualmente, con el tiempo, empezar a doler.
¿Vale la pena el riesgo? No respondo por mis actos esta vez... Temo que mi recobrada naturaleza lobuna haga brotar lo más destructor de mí, si me hieren o me acorralan.

Ayer escribí algunas poesías... Pienso que quedaron bastante bien. Algo intrínseco me hace escribir como un maldito... las palabras solo vienen a mi mente desde mi corazón furioso. Ahora las voy a transcribir, mandaré un post con cada una de ellas.

No hay comentarios.: